David González, secretario del PCE en Castilla y León, denuncia que el acuerdo profundiza en la privatización y la precariedad, abandona al campo y vulnera los derechos humanos de los menores vulnerables.
El Partido Comunista de España (PCE) ha manifestado su rechazo frontal y absoluto al acuerdo de gobierno cerrado entre el Partido Popular y Vox para la Junta de Castilla y León. Para la organización, la aceptación por parte del PP de las exigencias de la extrema derecha supone la asunción de una agenda política fundamentada en la xenofobia y el desmantelamiento de los servicios públicos, motivada únicamente por la necesidad de los populares de asegurar gobiernos en diversas comunidades autónomas.
David González, secretario político del PCE en Castilla y León, ha sido tajante al calificar la denominada "prioridad nacional" como "un eufemismo tramposo que utiliza la derecha para institucionalizar el racismo y la xenofobia en nuestra tierra". González ha denunciado con especial dureza el apartado del acuerdo que veta la acogida de menores no acompañados, señalando que "utilizar de forma despectiva a la infancia desprotegida y negarles el refugio demuestra una falta total de humanidad, solidaridad y un desprecio absoluto por los derechos humanos más fundamentales".
El secretario autonómico ha querido desmontar la lógica demográfica del pacto recordando que Castilla y León necesita imperativamente a la clase trabajadora de origen extranjero para cubrir puestos esenciales en sectores como el agrario. Además, ha subrayado que las personas migrantes que eligen la comunidad para levantar su proyecto de vida son un motor clave para combatir la despoblación rural. "Expulsar o limitar a la población extranjera mientras nuestros pueblos se vacían es un sinsentido económico y social", ha aseverado González.
Desde el PCE se advierte que este acuerdo de gobierno no es más que una "patada hacia adelante" para dar continuidad a las mismas políticas de la legislatura pasada, las cuales siguen sin ofrecer respuestas reales a la clase trabajadora y ahondan en una peligrosa involución reaccionaria. El programa acordado profundiza de lleno en la precarización y la privatización encubierta de los servicios públicos esenciales, debilitando la sanidad y la educación mientras desatiende por completo los planes de reindustrialización urgentes que demandan muchas comarcas de la región.
Asimismo, el pacto entre el PP y Vox da la espalda a los problemas estructurales de Castilla y León al ignorar de forma deliberada la crisis de acceso a la vivienda y carecer de mecanismos efectivos para frenar la sangría demográfica en el medio rural. En lo que respecta al sector primario, la formación tacha de hipócrita la postura de las fuerzas firmantes, recordando que Vox apoya activamente el acuerdo de libre comercio de Mercosur, un tratado que supone un perjuicio directo y devastador para las explotaciones de los agricultores y ganaderos castellanoleoneses.
Ante este escenario, David González ha concluido haciendo un llamamiento urgente a la movilización y a la conciencia social: "Instamos a toda la clase obrera de nuestra comunidad, ya sea nativa o extranjera, a rechazar con firmeza las políticas racistas del nuevo Ejecutivo de la Junta. Los derechos laborales y sociales se defienden juntos; el futuro de Castilla y León se construye desde la solidaridad y la unidad de clase, jamás desde el racismo y la división que pretenden imponernos".





